Lúgubre y fría oscuridad que nos encontró
impetuosos ,inconscientes, encendidos
con ese fuego especial e
inimitable
que provoca el topetazo
de dos almas perdidas en el
tiempo .
Caminando en círculos,
hablando incoherencias olvidables
,
riendo en el vehemencia
enloquecida
de dos almas abrasadas
y una vez mas la noche cómplice
junto a la luna, testigo silenciosa
,
acompañaron aquel momento .
La pasión se hizo dueña de la razón
un sitio vacio, rustico ,desolado,
en total silencio
fue el lugar donde nuestras llamas
se fundieron en una hoguera
el vaivén de tu cuerpo acompañaba
los rasguños sobre la pared ,
para llenar el silencio de
gemidos
para transformar el frio en ardor
el frenesí del encuentro hizo que
aquel momento
fuera veloz precisó ,que dejara huellas
imborrables e insuperables...
como la perfección de tu sonrisa
en la inevitable despedida .
POR GABRIELA GUEVARA
