En ocasiones me gusta verme como un árbol
e imaginarme en un frondoso bosque
donde algunos crecen fuertes y eternos
otros tiene hojas que nunca caen,
sólo cambian su color con el paso de las estaciones
otros emanan un fastuoso y único aroma de sus pétalos,
en algunos nacen bellas y coloridas flores
para luego dar lugar a sabrosos y jugosos frutos.
Todos los árboles en ese atiborrado follaje
son únicos en sus virtudes;
por disímiles sucesos a lo largo de su evolución.
En ocasiones algunos son talados en la plenitud de su empinado desarrollo,
otros lejos de la luz y el agua terminan por secarse.
Mientras terceros simplemente quedan desnudos,
grises al borde de la muerte,
para sorprendentemente volver a brotar en el momento justo ,
embelleciendo todo lo que los rodea.
Alcanzar el cielo con sus infinitas ramas ,
ensanchar sus troncos,
amarrarse a la tierra con sus raíces ,
para mantenerse firmes y no caer…
florecer…morir de pie ….
parecen fueran sus únicos objetivos.
Al igual que nosotros siendo únicos ,
construyendo historias individuales,
perseguimos un mismo objetivo,
tener un lugar seguro que nos permita crecer fuertes e inequívocos
para ver nacer nuestros frutos con la consagración y el benefició
que tenemos de verlos partir felices para buscar su propio territorio
donde empotrar sus raíces ,
que la historia vuelva a comenzar ,
sean ellos los fastuosos ,límpidos y afanosos árboles
capaces de dar superiores y suculentas creaciones .
POR GABRIELA GUEVARA

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