Tarde asimile que no soy dueña de esta angustia en mi pecho ,
que invade sin razón
mi corazón
enrarecido desde tu partida .
Las palabras rebrotan en mis manos
rompen el armazón frio de la desilusión
para nacer y trascender en el tiempo ,en la distancia
estampando firmemente
sentimientos ,conmociones ,inquietudes.
Un renacer real en el fuego
el quiebre inflexible de lo irreformable
es lo que me rodea y me invade
la incertidumbre de escuchar la voz de un corazón moribundo
victima de su propia estirpe .
Verdades que no nacen ,
palabras que se callan
mientras el corazón se aleja
gélido ,encajonado ,agonizante
para ser consolado por el Ángel que ve en su verdugo .
POR GABRIELA GUEVARA
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